No des clases a mi lado
No te sientes así
No digas que escuchas esos grupos raros que luego me terminan gustando
No hagas ese gesto con la ceja
No aparezcas con ese aire distraído
No te dejes los rizos sueltos cuando me siento detrás de ti
No te pongas nada rojo
No entres sin saludarme
No te envicies con los mismos videojuegos que yo
No me halagues cuando menos lo espero
No camines así
No dejes que tu voz acaramele mis orejas
No te hagas la loca cuando te jodo
No sonrías cuando te jodo
No sonrías cuando hago un chiste monse
No sonrías para las fotos que te tomo
No sonrías
No te rías
No me ignores
No me hagas caso
No dejes que me enamore de ti
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jueves 29 de octubre de 2009
No sé si alguna vez me animaré a darle este papel escrito
Ejecución sumaria por Regina LC en 6:31 PM 11 cabezas cortada(s)
viernes 11 de septiembre de 2009
Ella nunca sabrá que iba a enviarle esta carta
te extraño.
no sé cómo hacer para que esto no suene mal. es más, no sé por qué, pero para mí suena mal. no debería decirlo. debería conformarme con decirte que cuándo nos tomamos un café y esas cosas. pero no me sale.
tampoco quiero que nos tomemos un café juntas. o sea, sí quiero, pero es mejor que no sea así. yo quisiera algo más que un café pero no se puede.
se me van las palabras, es que están todas juntas apretujadas dentro de mi cabeza y se pelean por salir y algunas caen aplastadas. será el peso de la desesperación por salir y agarrar sitio en este mensaje.
tal vez me digas: 'pucha, regina, ya no me vengas con eso'. y, bueno, cómo te explico que esto que siento me controla. quizás también pienses: 'mejor no me digas más nada', pero es imposible no decirte más nada.
me friega sentirme culpable de seguir sintiendo lo que siento. pero lo siento. siento lo que siento, y lo siento.
te escribo porque quiero pedirte permiso, permiso para decirte 'qué guapa sales en esa foto', para sonreir abiertamente cuando te vea porque al menos me consuela poder verte (aunque sea en fotos) y conformarme con mis recuerdos o mis fantasías de un mundo paralelo donde sí me quieres.
soy una mujer desamorada que tiene demasiado amor para dar y no sabe dónde colocarlo (esa frase no es mía, es de una película que se llama 'magnolia' donde el personaje gay es tan patético como yo en este momento).
dicho sea de paso, muchas veces te he extrañado cuando veo una buena película.
¿has escuchado 'garota de ipanema'? seguro que sí, es una de las mejores canciones del mundo y siempre sale entre las primeras de cualquier ranking de las mejores canciones de la historia. yo no sabía que alguien había escrito una canción que expresara tan bien lo que siento cuando pasa una chica linda y yo me siento triste porque ella no será mi novia y, en cambio, se irá a los brazos de su chico. la canción habla de eso, de una chica linda que pasa y que no le da bola al autor de la cancion: "mira qué chica más linda / más llena de gracia / es esa muchacha que viene y que pasa / balanceandose camino del mar / chica de cuerpo dorado al sol de ipanema / la cosa más linda que has visto pasar / ay, por qué estoy tan solo / ay por qué todo es tan triste / la belleza que existe / la belleza que no es mía / que anda y pasa solita".
y yo solo quería decirte que, cada vez que escucho esa canción, extraño todo lo que no he tenido. incluyéndote.
no sé cómo hacer para que esto no suene mal. es más, no sé por qué, pero para mí suena mal. no debería decirlo. debería conformarme con decirte que cuándo nos tomamos un café y esas cosas. pero no me sale.
tampoco quiero que nos tomemos un café juntas. o sea, sí quiero, pero es mejor que no sea así. yo quisiera algo más que un café pero no se puede.
se me van las palabras, es que están todas juntas apretujadas dentro de mi cabeza y se pelean por salir y algunas caen aplastadas. será el peso de la desesperación por salir y agarrar sitio en este mensaje.
tal vez me digas: 'pucha, regina, ya no me vengas con eso'. y, bueno, cómo te explico que esto que siento me controla. quizás también pienses: 'mejor no me digas más nada', pero es imposible no decirte más nada.
me friega sentirme culpable de seguir sintiendo lo que siento. pero lo siento. siento lo que siento, y lo siento.
te escribo porque quiero pedirte permiso, permiso para decirte 'qué guapa sales en esa foto', para sonreir abiertamente cuando te vea porque al menos me consuela poder verte (aunque sea en fotos) y conformarme con mis recuerdos o mis fantasías de un mundo paralelo donde sí me quieres.
soy una mujer desamorada que tiene demasiado amor para dar y no sabe dónde colocarlo (esa frase no es mía, es de una película que se llama 'magnolia' donde el personaje gay es tan patético como yo en este momento).
dicho sea de paso, muchas veces te he extrañado cuando veo una buena película.
¿has escuchado 'garota de ipanema'? seguro que sí, es una de las mejores canciones del mundo y siempre sale entre las primeras de cualquier ranking de las mejores canciones de la historia. yo no sabía que alguien había escrito una canción que expresara tan bien lo que siento cuando pasa una chica linda y yo me siento triste porque ella no será mi novia y, en cambio, se irá a los brazos de su chico. la canción habla de eso, de una chica linda que pasa y que no le da bola al autor de la cancion: "mira qué chica más linda / más llena de gracia / es esa muchacha que viene y que pasa / balanceandose camino del mar / chica de cuerpo dorado al sol de ipanema / la cosa más linda que has visto pasar / ay, por qué estoy tan solo / ay por qué todo es tan triste / la belleza que existe / la belleza que no es mía / que anda y pasa solita".
y yo solo quería decirte que, cada vez que escucho esa canción, extraño todo lo que no he tenido. incluyéndote.
Ejecución sumaria por Regina LC en 8:47 PM 18 cabezas cortada(s)
viernes 4 de septiembre de 2009
Soundtrack: Alanis Morissette
Una de las canciones más bellas de los noventas, "Ironic", de Alanis Morissette, tiene una letra muy simpática que dice cosas como It's meeting the man of my dreams / And then meeting his beautiful wife. O sea, conoces al patita de tus sueños, super churro y buena onda, y resulta que está matrimoniado hace rato con un cuerazo envidiable. Te atrasaron, sobrina. Cositas que pasan en la vida diaria, casos de la vida real, drama de a china. El punto es que, en mi caso, ojalá las cosas pasaran de ese modo, ojalá las cosas me salieran tan cotidianamente al revés, tan rutinariamente jodidas. Pero no, a mí el verso me lo escribieron más o menos así: It's meeting the man of my dreams /And then meeting you’re a fucking dyke.
No es que yo sea una exagerada, o tal vez esto es culpa de la cafeína. Supongo que no es buena voz meterse una sobredosis de café, pero la verdad es que me he vuelto tan monse, que seguro ahora mismo tengo las pupilas dilatadas por culpa del café pasado de la máquina de la oficina (que es tan malo que parece de sobre).
Veo los saquitos dorados de café que llevan los encargados de logística cuando van a abastecer la enorme cafetera de metal de la sala de profesores, cosa que sucede varias veces al día, pues acá se consume café en cantidades navegables, y pienso: ‘si un día se acaba el café, mis colegas van a sacar una escopeta y pegarles balazos a sus alumnos en plena explicación de la teoría argumentativa’. Yo no, yo me divertiré mirando cómo el síndrome de abstinencia cafeínica genera un matadero espectacular en esta burbuja educativa limeña.
Esto del café es culpa de D. La semana pasada viene D. y me dice que ha tomado haaaarto café y que ha dormido poco, y yo extraño las épocas en que tomaba haaaarto café y dormía poco y me la pasaba saltando como conejito de Duracell. Así que ahora tomo café de nuevo en mi vaso enorme y recontra cabro que hacía tiempo no usaba. Tengo en este momento una rara mezcla de celos, resentimiento, energía y entusiasmo. Y he vuelto al café. Total, ya me descosieron, ya me movieron las tripas, ya cortaron y ya zurcieron. Qué más, joder.
Y estoy picona porque, para variar, una mujer se me hace la difícil, yo me chorreo rochosamente y ella ni mú, claro, as usual. Give me a reason to love you / give me a reason to be a woman. (Esa es de Portishead.) Y pienso, carajo, por qué las cosas tienen que ser así, maldita sea, por qué. Es ego, todo, en el fondo, es ego. Tengo el ego abollado porque, para variar, las cosas me salen al revés, cual presidente tercermundista cualquiera. Y me acuerdo de lo que me dijo D., y de lo que me pasó en el autoservicio, y maldigo más. Pero tengo tanta cafeína en la sangre que tengo la suficiente energía para contarlo todo. Para contar, incluso, que veo a ESA mujer reírse con alguien que no soy yo, y me hierve la sangre, pero me controlo para no pasar a su lado y lanzarle una de esas miraditas despechadas que me salen mariconamente bien. Pero no, basta, te desvías del tema y de tus objetivos. Tú, tranquila nomás, huevona; guarda tu cólera sorda y rebobina.
Rebobinemos. La cosa es que estábamos mirando libros D. y yo, y nos sacamos pica constantemente porque tenemos las mismas manías y casi deseamos los mismos libros; y D. me dice que tenemos tantas coincidencias, que odiamos las mismas cosas y maldecimos lo mismo que, en otras circunstancias, acabaríamos casados. Yo le digo que seríamos el perfecto matrimonio heterosexual pues nos odiaríamos intensamente; y, además, somos un par de obsesivos con tendencias patológicas a granel. Y yo pienso: la madre que me parió, por qué la vida se burla así de mí, por qué viene un pata como D., que es lector, es un ser pensante y un hombre heterosexual al que NO le gusta el fútbol y me dice eso. ¿Por qué CUERNOS nunca, PERO NUNCA, me ha dicho eso una chica lectora, pensante, buenota y a quien yo le parezca lo máximo? ¿Por qué, señores del jurado? ¿Por quéeeeeee?
Luego pienso que la vida tiene que ser un señor gordo muy borracho que se caga de risa en su sillón mientras observa en una tele plasma el sitcom barato que es mi vida y grita: TE VOY A PRESENTAR LA VIDA QUE PODRÍAS TENER PERO NO TENDRÁS PORQUE NO TE GUSTAN LOS HOMBRES, MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.
La madre que lo parió, señor, la madre que lo parió.
Y luego pienso: la putamadre, D. también está en estira y afloja con otra mujer de malos sentimientos que se hace la estrecha. POR LA RECONCHE, hasta en eso nos parecemos. Así que trato de pensar en que bueno, esas cosas pasan, le cae barba al que no tiene quijada, le cae viagra al travesti pasivo y nada, pues, chapa tu combi, nomás. Toma café porque no puedes tomar alcohol ni llenarte de drogas duras. Olvida, cómprate una lata bien grande de Fanta Grape, aunque te cueste un ojo de la cara, y sé feliz.
Así que voy al autoservicio y me compro una lata bien grande de Fanta sabor uva y, de pasadita, un Snicker ultra large, para morir feliz; y, cuando estoy en la caja, se me acerca una ‘impulsadora’. La persona que inventó la palabra ‘impulsadora’ merece morir o ser condenada a escuchar de por vida canciones de Maná en un cuarto oscuro con los ojos vendados. La impulsadora en cuestión es predeciblemente una chica alta y escultural, muy maquillada y con un tinte rubio putón que no le da precisamente un aire a Simone de Beauvoir. Se me acerca insinuante y me pregunta ‘¿fumas?’. No fumo, gracias, le contesto. Pienso: ¿NO TE DA VERGÜENZA DECIR QUE NO FUMAS? No, no me da, porque, a estas alturas de la vida, estoy tan sensible que hasta la brisa matinal me intoxica. Ni modo, la chica se aleja con su ‘pack’ de cigarrillos de oferta, resignada a no ganar una comisión por el momento y, no es por nada, pero qué fea debe de ser esa chamba de impulsadora, donde prácticamente tienes que insinuarte a los babosos (y babosas) que te miran todo menos los ojos con tal de venderles una cochinadita de la que sacarás el 2% de comisión. Lo siento, guapa, pero, en este momento, somos realmente dos las choteadas.
La cosa es que la chica se aleja y yo pienso que es bien loco que ella se me acerque a ofrecerme cigarrillos. O sea, mirándolo de otra forma: una mujer más o menos guapa que se me acerca a ofrecerme algo que me hace daño. La recontra madre que los parió. Ahora la vida se me pone simbólica. A little tooooooo ironic, diría Alanis.
Váyase al cuerno, señor gordo.
No es que yo sea una exagerada, o tal vez esto es culpa de la cafeína. Supongo que no es buena voz meterse una sobredosis de café, pero la verdad es que me he vuelto tan monse, que seguro ahora mismo tengo las pupilas dilatadas por culpa del café pasado de la máquina de la oficina (que es tan malo que parece de sobre).
Veo los saquitos dorados de café que llevan los encargados de logística cuando van a abastecer la enorme cafetera de metal de la sala de profesores, cosa que sucede varias veces al día, pues acá se consume café en cantidades navegables, y pienso: ‘si un día se acaba el café, mis colegas van a sacar una escopeta y pegarles balazos a sus alumnos en plena explicación de la teoría argumentativa’. Yo no, yo me divertiré mirando cómo el síndrome de abstinencia cafeínica genera un matadero espectacular en esta burbuja educativa limeña.
Esto del café es culpa de D. La semana pasada viene D. y me dice que ha tomado haaaarto café y que ha dormido poco, y yo extraño las épocas en que tomaba haaaarto café y dormía poco y me la pasaba saltando como conejito de Duracell. Así que ahora tomo café de nuevo en mi vaso enorme y recontra cabro que hacía tiempo no usaba. Tengo en este momento una rara mezcla de celos, resentimiento, energía y entusiasmo. Y he vuelto al café. Total, ya me descosieron, ya me movieron las tripas, ya cortaron y ya zurcieron. Qué más, joder.
Y estoy picona porque, para variar, una mujer se me hace la difícil, yo me chorreo rochosamente y ella ni mú, claro, as usual. Give me a reason to love you / give me a reason to be a woman. (Esa es de Portishead.) Y pienso, carajo, por qué las cosas tienen que ser así, maldita sea, por qué. Es ego, todo, en el fondo, es ego. Tengo el ego abollado porque, para variar, las cosas me salen al revés, cual presidente tercermundista cualquiera. Y me acuerdo de lo que me dijo D., y de lo que me pasó en el autoservicio, y maldigo más. Pero tengo tanta cafeína en la sangre que tengo la suficiente energía para contarlo todo. Para contar, incluso, que veo a ESA mujer reírse con alguien que no soy yo, y me hierve la sangre, pero me controlo para no pasar a su lado y lanzarle una de esas miraditas despechadas que me salen mariconamente bien. Pero no, basta, te desvías del tema y de tus objetivos. Tú, tranquila nomás, huevona; guarda tu cólera sorda y rebobina.
Rebobinemos. La cosa es que estábamos mirando libros D. y yo, y nos sacamos pica constantemente porque tenemos las mismas manías y casi deseamos los mismos libros; y D. me dice que tenemos tantas coincidencias, que odiamos las mismas cosas y maldecimos lo mismo que, en otras circunstancias, acabaríamos casados. Yo le digo que seríamos el perfecto matrimonio heterosexual pues nos odiaríamos intensamente; y, además, somos un par de obsesivos con tendencias patológicas a granel. Y yo pienso: la madre que me parió, por qué la vida se burla así de mí, por qué viene un pata como D., que es lector, es un ser pensante y un hombre heterosexual al que NO le gusta el fútbol y me dice eso. ¿Por qué CUERNOS nunca, PERO NUNCA, me ha dicho eso una chica lectora, pensante, buenota y a quien yo le parezca lo máximo? ¿Por qué, señores del jurado? ¿Por quéeeeeee?
Luego pienso que la vida tiene que ser un señor gordo muy borracho que se caga de risa en su sillón mientras observa en una tele plasma el sitcom barato que es mi vida y grita: TE VOY A PRESENTAR LA VIDA QUE PODRÍAS TENER PERO NO TENDRÁS PORQUE NO TE GUSTAN LOS HOMBRES, MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.
La madre que lo parió, señor, la madre que lo parió.
Y luego pienso: la putamadre, D. también está en estira y afloja con otra mujer de malos sentimientos que se hace la estrecha. POR LA RECONCHE, hasta en eso nos parecemos. Así que trato de pensar en que bueno, esas cosas pasan, le cae barba al que no tiene quijada, le cae viagra al travesti pasivo y nada, pues, chapa tu combi, nomás. Toma café porque no puedes tomar alcohol ni llenarte de drogas duras. Olvida, cómprate una lata bien grande de Fanta Grape, aunque te cueste un ojo de la cara, y sé feliz.
Así que voy al autoservicio y me compro una lata bien grande de Fanta sabor uva y, de pasadita, un Snicker ultra large, para morir feliz; y, cuando estoy en la caja, se me acerca una ‘impulsadora’. La persona que inventó la palabra ‘impulsadora’ merece morir o ser condenada a escuchar de por vida canciones de Maná en un cuarto oscuro con los ojos vendados. La impulsadora en cuestión es predeciblemente una chica alta y escultural, muy maquillada y con un tinte rubio putón que no le da precisamente un aire a Simone de Beauvoir. Se me acerca insinuante y me pregunta ‘¿fumas?’. No fumo, gracias, le contesto. Pienso: ¿NO TE DA VERGÜENZA DECIR QUE NO FUMAS? No, no me da, porque, a estas alturas de la vida, estoy tan sensible que hasta la brisa matinal me intoxica. Ni modo, la chica se aleja con su ‘pack’ de cigarrillos de oferta, resignada a no ganar una comisión por el momento y, no es por nada, pero qué fea debe de ser esa chamba de impulsadora, donde prácticamente tienes que insinuarte a los babosos (y babosas) que te miran todo menos los ojos con tal de venderles una cochinadita de la que sacarás el 2% de comisión. Lo siento, guapa, pero, en este momento, somos realmente dos las choteadas.
La cosa es que la chica se aleja y yo pienso que es bien loco que ella se me acerque a ofrecerme cigarrillos. O sea, mirándolo de otra forma: una mujer más o menos guapa que se me acerca a ofrecerme algo que me hace daño. La recontra madre que los parió. Ahora la vida se me pone simbólica. A little tooooooo ironic, diría Alanis.
Váyase al cuerno, señor gordo.
Ejecución sumaria por Regina LC en 6:57 PM 10 cabezas cortada(s)