jueves, 20 de abril de 2006

Día de trabajo


Odio mi trabajo y todos lo saben porque cada vez que puedo menciono esa fracción de mi vida que en realidad no debería tener. Segundo a segundo y gota a gota, resbala por mi sien el tiempo líquido que podría haber invertido en algo mejor que clasificar solicitudes, memorándums y recibos, y sellarlos todos mientras miro con odio a los demás, desde la recepcionista hasta el encargado de la limpieza, todos eslabones de la cadena que custodia los billetes de otro, de alguien a quien nunca vemos, a quien nunca veremos ni nunca nos ve pero para quien clasifico correos electrónicos, libros contables y papeles en general, además a veces compro alguna golosina para los pelmazos que también le fabrican billetes. Alguien que disfruta que exista todo esto mientras nosotros disfrutamos tres días al mes: tres días en que somos invencibles y poderosos porque los billetes del sueldo abultan los bolsillos mientras creemos que son totalmente nuestros y de nadie más.

Odio mi trabajo porque todos los demás lo odian pero siempre saludan a los jefes con una sonrisa, como la secretaria del gerente, que me mira con el mismo cariño con el que miraría a una cucaracha mientras recibe el paquete de documentos que ella siempre espera recibir más temprano, para luego alejarse torturando el parquet con sus tacones.

El agua de la botella es amarga como si bebiera concentrado de plomo, su sabor viola cada papila gustativa y hace estallar un vacío inquietante en mi nuca, provocándome un dolor de cabeza al tiempo que, con la voz metalizada por el intercomunicador, la secretaria me pide que termine un inventario antes del día siguiente. La presión en mi cabeza se intensifica y diríase que percibo maremotos en la delgadez de mis venas, provocándome el dolor en caso me jalaran los cabellos desde dentro y por la raíz. Cada día es un pasadizo estrecho que conduce a otro. Cada papel se parece a otro. Un supervisor grita mi apellido y pide que se le avise antes de mandar los documentos clasificados, luego sigue hablándole a su jefe con más amabilidad de la que le dedicaría a su familia.

Me cansa firmar tantas hojas todos los días, el olor a tinta me marea y la pantalla de la computadora donde imprimo me anuncia que otra vez hay errores en el sistema y que deberé esperar para elaborar nuevas tablas en el programa. Mi mamá se quejaba de la ineptitud de las underwood y yo me quejo de la incapacidad de la inteligencia artificial.

10 comentarios:

chicamigraña dijo...

El trabajo es lo peor k le puede pasar a uno pero ni modo... esos tres días al final valen todo lo sufrido porke además te permite ahorrarte el grito de los viejos que ya no se sienten tan frustados de tener a un vago...

en mi casa la única k hace escándalo es mi vieja... yo ahora me estoy tomando un descanso en el trabajo... luedo de hacer mi primera entrevista a las 9am y de seguro me iré a las 10 pm...

pero aun asi vale la pena... aunke preferiría estar echada en mi cama viendo cable... ni modo

Llullasunqu dijo...

Afortunado el que se divierte donde trabaja y encima le pagan. Posiblemente, aun no encuentras tu verdadero trabajo ni tu verdadera vocacion. Total, nunca es tarde. Suerte!

Edad Sol dijo...

waaaaaaaa
asi es pes reina que te queda

en fin yo todavia seguire vagando!

regina_reinadecapitada dijo...

ahorita no estoy trabajando, para mi mala-buena suerte, el texto es de escritura reciente pero esta inspirado en algunos cachuelos insoportables que realice en oficinas (donde se supone que estan los trabajos mas comodos).

Tony dijo...

Si bien recuerdo cuando tenia trabajos parecido al tuyo, tan insoportable la verdad, aunque es cierto a nivel de que ganes plata con algo que te gusta hacer, ese trabajo ya no es trabajo sino casi un placer, aunque claro esta nada es perfecto siempre hay dias malos......
que se le va hacer

la che x dijo...

estimada reinadecapitada:
cheka tu mail...te mande unas cosas interesnates x si postulas a otros trabajos...abrazos de esta super heroe de capa y traje

la che x

Flucito dijo...

Mi hermana siempre dice: El trabajo es tan feo que te pagan por hacerlo. Yo le creo a medias... a veces la paso bien en el trabajo. Sobre todo ahora... aunque es primero de mayo y tengo que ir a trabajar... pero es la vida... ni modo.

Athos dijo...

El trabajo es feo, la persona común lo odia y todos lo mentan porque así tiene que ser, si el trabajo fuera divertido la gente se suicidaría porque no tendría una vida de la cual escapar. No habría pretexto para flagelarse y quedar como el pobre y desamparado incapacitado.

En algún lugar escuché...: "El hombre debe tener: Un trabajo, una vocación y un hobbie. Cada actividad por su lado."

Y le creo, como creo todo lo que escucho :)

(Se ve que aún no trabajo, no? :S)

Saludos :)

Danza Invisible dijo...

Nadie está contento con su trabajo. Eso es ley. Pero creo que peor es estar desempleado.

Anónimo dijo...

Mi vida es un vacación y no es por que no trabajo, si no por que me encanta mi trabajo, talvez tengo la suerte de ser los pocos que disfrutan de su trabajo (y encima me pagan por hacer lo que me gusta)