sábado, 2 de setiembre de 2006

Café

Cuando dejó la taza en la mesa comprendió que aquella no era una charla más, sino el fin de años de resentimiento que se reflejaban en la mirada de su esposa, tan ácida como el líquido que empezaba a corroerle las entrañas.

11 comentarios:

George dijo...

oye, qué bonita historia, simple, directa y contundente.

Hace mucho tomo café, lo haré esta noche. bye

mentesmalevola1 dijo...

donde andas...?

buuu no te encontré hoy mi kerida gemela malévola

Edad Sol dijo...

waoo!

Flucito dijo...

ahí

Anónimo dijo...
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Selena Luna dijo...

Como siempre, querida Reinita, los amargos sabores que dulcemente acompañan al café nos transportan a tantas palabras que se tuestan con el paso del tiempo...

Saborearé un café esta tarde para recordarte...

Besitos. Ya estoy nuevamente en la lista!

Tengo muuuuuuchas ideas que se encriptan y reproducen por segundo!

desesperadaporleerte dijo...

oe...

















POSTEAAAAAAAAAAAAAA
besos

desesperadaporleerte dijo...

oe...

















POSTEAAAAAAAAAAAAAA
besos

Marea dijo...

Si era el fin del resentimiento en buena hora.

busy bossy dijo...

asu ni creas q desesperadaporleerte está DESESPERADA POR ALGO MÁS EH.

Xico Rocha dijo...

Simple, bonita y interesante.]
Rocha