jueves, 3 de julio de 2008

¡Viva la tristeza!

Julio Ramón Ribeyro probablemente sea el más deliciosamente pesimista de todos los escritores peruanos. Cualquiera diría que ser peruano y ser pesimista es un pleonasmo porque la desesperanza es el deporte nacional, pero es que Ribeyro no es un pesimista cualquiera, es terriblemente lúcido y autocrítico. Lees su diario y entiendes que nada vale la pena, ni siquiera la literatura, porque todo lo que hoy se escribe y publica furiosamente, piensa él, dentro de cien años será sólo polvo (idea convertida en parábola agria en el cuento El polvo del saber), Sartre será sólo un nombre perdido en una vieja enciclopedia del siglo XX.

El tipo se torturaba pensando si, cuando lo nombraban uno de los mejores cuentistas de su generación, no estaban exagerando por no encontrarse a la altura de las circunstancias. Habría que quitarle la ansiedad a Ribeyro y plantársela a tanto mamarracho que publica por ahí (como cierto escritor limeño cuyo nombre no mencionaré, que no sólo escribe mal sino que su última novela -con autobombo más- tiene un título pésimo y una horrible carátula). Lees al alter ego de Ribeyro, Luder (en Dichos de Luder) y te encuentras con sentencias como éstas (citado de memoria, perdonarán el descaro):

Mis mejores logros literarios no tuvieron eco... Soy como un futbolista de tercera división que hizo sus mejores goles en una cancha polvorienta ante cuatro hinchas borrachos que no se acuerdan de nada.

Algunos piensan que quienes escriben extrapolan situaciones más allá de su vida; que, luego en su casa, Vargas Llosa deja de estresarse por las dictaduras y se toma un café, que Easton Ellis no piensa en sicópatas mientras ve una película porno. Pero al leer los diarios de Ribeyro se nota en ellos que veía el mundo a través de un filtro de pesimismo. Un pesimismo hermoso pero pesimismo al fin y al cabo. Lo peor de todo es que uno quiere volver a leerlos, releerlos y recontraleerlos porque nadie es tan desesperanzador con tanto arte. Quizás por eso a alguno/a le puede parecer el colmo de la estupidez pagar cerca de doscientos soles por un libro enorme que solo te deja triste. Pero yo lo haría, sí que sí.

10 comentarios:

AdrianO dijo...

mas que triste, era marginal, y entretenia con sus historias...

Pierre dijo...

cada vez que voy a un librería estoy a punto de comprar ese libro Regina, yo sé que has ofrecido prestármelo, pero creo q finalmente tendré q comprarlo. lo quiero de la misma forma que quiero una almohada o un piano.

Martín dijo...

La verdad, hge leído poco a Ribeyro, pero igual, eso poco ha dejado huella. Su pesimismo, sus personajes que siempre pierden (imposible olvidar Este mes me nivelo), esa forma de sentir, esa paranoía por la vida, por el futuro, por el destino que siempre, no importa el camino que tomes, siempre será gris (Silvio en el rosedal).

Rebeyro es demasiado bueno y demasiado peruano, y eso lo hace realmente buenísimo.

(Releeré)

reinadecapitada dijo...

adriano: sí, era marginal, no en la forma posera que se suele entender por marginal, o sea, sexo alcohol y drogas (que no tienen nada de malo en sí, sino que son usados como supuestos caminos a la genialidad por mucho mediocre suelto).
ribeyro, a diferencia de sus colegas, carecía de ego desmesurado (o de ego, a secas) y su constante preocupación era si la obra que estaba dejando valía la pena.

pacazo: es realmente tentador y doloroso ver ese libro en el estante y no poder comprarlo. tienes razón, no se puede leer prestado, hay que poseerlo. me he prometido a mí misma comprarlo cuando tenga un sueldo decente, no me conformo con el tomo que tengo.

martin: yo creo que ribeyro es aún más genial en sus reflexiones que en sus cuentos (que sí, son los mejores del país). además tiene una obra literaria casi desconocida que debería promoverse más, como sus diarios o sus prosas apátridas, ya ni hablar de los inhallables "dichos de luder".

Juez y Parte dijo...

Yo no pude con la tentación, y con el dolor de mi bolsillo, lo tengo entre mis manos.

Dice que todo diario íntimo nace de un agudo sentimiento de culpa; sin embargo, por lo general, se analiza el sentimiento pero se silencia la causa. ¡Vaya verdad!

Dice que todo diario íntimo se escribe desde la perspectiva temporal de la muerte. ¿Un blog puede ser esto? (Ahondar esta idea)

J^P

gatoflojo! dijo...

cuando sea grande quiero escribir como Ribeyro =(

[offtopic]
oe regina, date una vuelta por mi blog musical psss
http:ungatoestepario.blogspot.com
aunque hace un mes no lo actualizo

=(

Francisco Joaquín Marro dijo...

el pesimismo en el arte es algo que trata Nietzsche en "el nacimiento en la tragedia".... y en verdad siempre he sentido que el arte no está para darnos la felicidad barata de la vida real. El arte ,supongo, debe ser para sufrir chévere. Las historias con finales felices nunca son inmortales, alguien siempre debe joderse en aras de darnos una sensación abrumadora de la fragilidad humana. Y entonces sí es legal pagar para llorar.

éowyn dijo...

Adoro leer los diarios de escritores atormentados. Y el año pasado tuve la increíble suerte de encontrar ese libro con 60% de descuento en una Feria del libro en la PUCP! La verdad que creía que ya no lo editaban y ni siquiera lo estaba buscando... pero parece que - por una vez - el destino confabuló a mi favor :)

Chika migraña dijo...

El michi [no micho ya!] me regaló una antología de cuentos tristes hecha por Monterroso y estoy por el cuarto cuento y no hay ninguno que supere "Espumante en el sótano".
Regina NO HAY FORMA que algún cuento le gane... no existe.

Ese cuento lo leí una vez y lloré, es que excede la tristeza, creo que si Monterroso hubiese leído por lo menos la Antología del Mudo de Ribeyro ni siquiera hubiese osado hacer esa antología.

Estaba pensando en hacer un post sobre los cuentos más tristes y aunque Ribeyro encabeza la lista de entrada, creo que aun hay espacio para otros.

Ayuda pe...

Chika migraña dijo...

El michi [no micho ya!] me regaló una antología de cuentos tristes hecha por Monterroso y estoy por el cuarto cuento y no hay ninguno que supere "Espumante en el sótano".
Regina NO HAY FORMA que algún cuento le gane... no existe.

Ese cuento lo leí una vez y lloré, es que excede la tristeza, creo que si Monterroso hubiese leído por lo menos la Antología del Mudo de Ribeyro ni siquiera hubiese osado hacer esa antología.

Estaba pensando en hacer un post sobre los cuentos más tristes y aunque Ribeyro encabeza la lista de entrada, creo que aun hay espacio para otros.

Ayuda pe...