jueves, 29 de julio de 2010

Cuando incursioné en la fotografía

Estaba regresando feliz de mi cuarta visita a la Feria del Libro, y una pareja me ha pedido que le saque una foto. Un chico y una chica. Todo esto ha sucedido en la primera cuadra de la Av. Arequipa. Me han metido la cámara en el hocico mientras caminaba toda seria con mi bolsa del botín libresco, diez nuevos ejemplares a precios de ganga; la realización es doble si estuvieron de oferta, como pagar unos cuantos soles por una estancia en el paraíso.

- ¿Horizontal o vertical? - les pregunto, porque no sé cómo quieren que sostenga la cámara plateada, y tengo miedo de que venga un choro y me la arranque, ya que solo puedo usar una mano (la otra tiene la bolsa), y no quiero que me impliquen en un robo y terminar en la comisaría donde seguramente van a botar todos mis libritos a la basura, porque, no es por nada, pero juraría que los tombos ni siquiera han terminado de leer el Código Penal.

- Que se vea la estatua rara - me dice el chico, colocándose al lado de la chica, refiriéndose al monumento de no sé quién que está en la plaza que nosécómosellama (Bélgica es la plaza, lo he averiguado después en el Google Maps, lo de la escultura, aún no; Melgar, Mariátegui y Haya de la Torre están unos metros más allá; ¿este otro quién es y qué rayos hace aquí con esa pose tan provocadora?). Se tocan con los hombros y miran a la cámara. Yo no sé si son amigos o novios, o algo entre ambos, pero se les ve bien. Son muy jóvenes y sonríen. Brillan. Toda la imagen brilla en la cámara con tonos amarillos y se ve más luminoso de lo que es en realidad. Se les ve bien, felices, sanos. "Uno, dos, tres." Les saco la foto torcida.

- Otra - les digo, porque quiero que la foto salga derecha. No estamos para hacer improvisaciones artísticas.

A lo mejor no es la cámara, a lo mejor son ellos. Se ven tan frescos, contentos, jóvenes. Nunca he sabido calcular edades, pero se nota que son chibolos. Están alegres, tranquilos, relajados. Por eso, la foto sale muy clara y luminosa. ¿Son novios? ¿Son amigos? ¿Son amigos que están a punto de ser novios? Por un momento, los amo. Me siento bien durante esos breves segundos en que hemos compartido tiempo, como si me hubieran invitado a tomar té con biscotelas y hubiésemos charlando por horas.

Saco la segunda foto, les devuelvo su cámara y me agradecen. Creo que se hacen bromas cómplices pero yo ya no los escucho. Me voy caminando con mi paquete para no interrumpir tanta intimidad, un poco apurada como si les hubiera robado biscotelas y me las hubiera guardado en los bolsillos. Lo contenta me dura aún en el paradero y en el viaje a casa, aun en la couster repleta de pasajeros.

Al llegar a casita, le he enseñado todos los libros comprados a mi abuela. Acto seguido, he abierto la laptop, me he colocado los audífonos, he puesto muy alto una canción bien pacharaca que nunca confesaré que me gusta y he escrito esto.

3 comentarios:

Carmen Carpio dijo...

Hola:
Me encanta leerte, publica más seguido...Please!!!

C dijo...

es el monumento a Olaya.

Chantal Plata dijo...

Volviendo, aunque sea solo para visitar.
Un abrzo RegiDeca.